miércoles, 19 de febrero de 2014

Time flies.

"El tiempo se va. A veces pienso que tendría que vivir apurado, que sacarle el máximo partido a estos años que quedan. Hoy en día cualquiera puede decirme, después de escudriñar mis arrugas: «Pero si usted todavía es un hombre joven». Todavía. ¿Cuántos años me quedan de ese «todavía»? Lo pienso y me entra el apuro, tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, «que nos aferramos a la vida», la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida. De ahí el apuro, el trágico apuro de estos cincuenta años que me pisan los talones. Aún me quedan, así lo espero, unos cuantos años de amistad, de pasable salud, de rutinarios afanes, de expectativa ante la suerte, pero ¿cuántos me quedan de placer? Tenía veinte años y era joven; tenía treinta años y era joven; tenía cuarenta años y era joven. Ahora tengo cincuenta años y soy «todavía joven». Todavía quiere decir: se termina".



Mario Benedetti.
"La Tregua". (1960).

martes, 21 de enero de 2014

So I cross my heart and hope to fly.

Una vez mas en que vuelvo a mis raíces, y vuelvo a sentir algo de pertenencia. Pero esta vez fue distinto, totalmente, salí de la monotonía: salidas, el sentimiento de libertad, nuevos conocimientos, nuevas formas de ver tal cosa, gente interesante, gente que estuvo siempre ahí y ¡nunca supe lo interesante e inteligente que eran!.

Y claro, no podía faltar, los momentos exasperantes, el aburrimiento, las mismas preguntas de siempre por parte de la gente que no presta atención y las críticas por parte de los 'intelectuales banales'; pero que a la final son esas cosas las que hacen que los momentos maravillosos sean maravillosos...


"How can I create a work of art?
Tangled over a dishwasher that just won't start
Domestic bliss are you taking the piss?
I need a minute on my own, minute on my own

So I cross my heart and hope to fly
And fuck right off into the middle of the sky
Where no one can find me
And no one can see, that would be my ecstasy."

domingo, 24 de noviembre de 2013

Fatalidad, no fatalismo.

—Mi nombre es Matai Shang y no existo. Me esfuerzo para no existir. ... Es una lastima, realmente. Es una criatura admirable y le faltó muy poco.

—Habla del Noveno Rayo.

—Ya no tiene importancia. Después de la ceremonia de hoy… cuando se encuentren las dos lunas e intercambien los votos… ella y todos los demás que sepan del noveno rayo serán… eliminados. Cortando así la cabeza de la bestia. Limpia, rápida y precisamente. ... Lástima que nadie le advierta. ... Hay que restablecer el equilibrio.

—¿Qué les da derecho a interferir?

—¿Qué te importa? Este no es tu hogar. No tienes obligaciones para con esta gente. No tienes perro en esta pelea, ¿no lo dicen así en Virginia? ... Un hombre sin una causa.

—Entonces, ¿cuál es su causa?

—No tenemos ninguna. No nos atormenta la mortalidad como a ustedes. Nosotros… somos eternos.

—No entiendo. La boda, este pequeño paseo. ¿Por qué no matarme a mi y a Dejah?

La historia seguirá el curso de trazamos. Y escogimos a Sab Than para que gobierne. El Noveno Rayo debe permanecer en manos de bestias controlables. Y la infamia de la muerte de Dejah Thoris sellará su reinado. Jugamos este juego antes de nacer este planeta. Y lo seguiremos jugando después de que muera el tuyo. Nosotros no causamos la destrucción de un mundo. Solo la manejamos. Nos alimentamos de ella, digamos. En todos los planetas, siempre sucede lo mismo. Las poblaciones crecen, las sociedades se dividen… las guerras se esparcen. Y todo el tiempo… el planeta descuidado lentamente desaparece.



'John Carter' movie (2012).

domingo, 10 de noviembre de 2013

What will your verse be?

“We don’t read and write poetry because it’s cute. We read and write poetry because we are members of the human race; and the human race is filled with passion. Medicine, Law, Business, Engineering, these are noble pursuits and necessary to sustain life, but poetry, beauty, romance, love, these are what we stay alive for!

To quote from Whitman:

'Oh me! Oh life! Of the questions of these recurring,
Of endless trains of the faithless, of cities fill’d with the foolish,
Of myself forever reproaching myself, (for who more foolish than I, and who more faithless?)
Of eyes that vainly crave the light, of the objects mean, of the struggle ever renew’d,
Of the poor results of all, of the plodding and sordid crowds I see around me,
Of the empty and useless years of the rest, with the rest me intertwined,
The question, O me! so sad, recurring—What good amid these, O me, O life?

Answer.
That you are here—that life exists and identity,
That the powerful play goes on, and you may contribute a verse.'

What will your verse be?!


Mr. Keating, Dead Poets Society. (1989)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Todo lo pequeño es una versión diminuta de lo grande.

—Descuide, lo tengo todo bajo control.

—¿Bajo control? ¡Mis invitados están aterrados!

—¡Si! ¡Sus mentes liberan adrenalina, dopamina e incluso dimentripamina de la glándula pineal! Esto tiene un alto valor educativo, la tanatofobia y estar al borde de la muerte nos da conciencia eufórica alterada. ¡¿No lo ve, princesa?! ¡¡TODOS NACIMOS PARA MORIR!!




Hora de Aventura: "El verdadero tu".

lunes, 28 de octubre de 2013

Lack of water.

It's transparent, simple, almost invisible. Worried.
Sometimes people see it, sometimes people don't see it.
It's a daydreamer, a sky viewer, and a sun catcher.
You can smell its burned hair, you can hear its loneliness, but you can't touch it.
It tries to see what people just look at.
It's swiming or flying, it doesn't know...



"Dreaming my life away counts for nothing, but nothing ever is the end"


domingo, 20 de octubre de 2013

La Muerta.

Cierto día, un compañero de colegio señaló en la calle a una mujer, diciéndome:
—Mírala, está muerta.

A mí me parecía imposible que una difunta se moviera con aquella naturalidad entre la gente. De hecho, sabía que era mentira, pero resultaba excitante creérselo, así que le seguí el juego. Mi amigo me aseguró que era capaz de distinguir a una mujer muerta entre mil mujeres vivas.
—¿Pero en qué lo notas?
En nada en concreto y en todo a la vez. Si te fijas, van envueltas como en una burbuja de paredes invisibles. Cuando seas capaz de percibir esa burbuja, aprenderás a distinguirlas.

A los pocos días de esta conversación, iba dando patadas a las piedras por mi calle, cuando vi a una mujer dentro de la burbuja. La burbuja la puse yo seguramente, pero la mujer era completamente real. La seguí con disimulo hasta la Avenida de América, y luego por Francisco Silvela, hasta llegar a una ferretería en la que entró para salir al poco del brazo de un sujeto muy alto, con bigote a lo Clark Gable. El hombre estaba vivo, desde luego, y no trataba a la mujer como a un cadáver. Al contrario, se acercaba a su cuerpo cuanto le era posible, desplazando la pared de la burbuja hacia el otro lado, y le besaba el cuello a través de esa membrana que parecía no detectar. Entraron en un bar que hacía esquina con la calle de Méjico y se comieron un bocadillo de calamares cada uno. Cuando ella alargaba el brazo para tomar de la barra el vaso de cerveza, sacaba la mano de la burbuja sin romperla, del mismo modo que algunos objetos son capaces de penetrar en una pompa de jabón.

Comencé a centrar mi atención en él. Parecía el prototipo de individuo mundano que por entonces yo mismo aspiraba a ser. Una persona con clase, pensaba ingenuamente, debe moverse con la misma naturalidad entre los muertos y los vivos. Aquel hombre actuaba con una soltura increíble y sabía en qué momento tenía que abrocharse o desabrocharse el botón de la chaqueta o pasarse el dedo índice por el extremo del bigote, como para recoger, más que una miga de pan, un pensamiento. Al salir del bar, él la tomó de la cintura y la atrajo hacia sí con tal violencia que la sacó sin darse cuenta de la burbuja. Entonces abandoné la persecución con la idea romántica de que el amor consiste en rescatar al otro de la muerte, y decidí esperar mi oportunidad.

A los pocos meses llegó al barrio una chica nueva, con burbuja. Era muy joven para estar muerta, pero lo consulté con mi amigo y me dijo que las había de todas las edades.
—Una prima mía de tres semanas está muerta también.
—¿Y qué dicen sus padres?
No lo saben. La mayoría de la gente no ve la burbuja.

Me enamoré como un loco, y, cuando logré reunir el dinero suficiente, la invité a un bocadillo de calamares en el bar de Francisco Silvela esquina a Méjico. Luego intenté acercarme para rescatarla de la burbuja, pero no se dejó. Y al día siguiente, cuando pasé cerca de un grupo en el que se encontraba ella, noté que me señalaba con expresión de burla. Estaba presumiendo de haberme sacado un bocadillo de calamares, que para nosotros era una fortuna. Entonces, pese a mi timidez, me acerqué al grupo y, apuntándole al pecho con el dedo, le dije:
—Estás muerta. No vayas a creerte que no lo sé.

Todas sus amigas se alejaron un poco, como con miedo a contagiarse, y desde entonces arrastró una vida solitaria, que yo tampoco intenté aliviar, aunque me lo pedía con los ojos. Se casó con un muerto de hambre con el que asiste a misa de difuntos todas las semanas. Continúa en el barrio, y, cuando me acerco por allí, a ver a mis padres, se hace la encontradiza para que la libere de la burbuja en la que sigue atrapada. Pero ahora, aunque quisiera, no podría, porque yo mismo he ido encerrándome durante todos estos años dentro de una membrana transparente y flexible de la que sólo podría rescatarme una mujer viva.


Juan José Millás.
"Los objetos nos llaman". (2008)